El 21 de febrero de 2024 se inauguró el Museo del Barroco de Cataluña. Se trata, de hecho, de la primera fase de la implementación de este importante proyecto museístico, que se establece con voluntad de servicio al país y al arte catalán de la época del barroco. Se trata también del proyecto de renovación integral y actualización del Museo de Manresa, una institución con 128 años de historia. Conseguir la modernización y puesta al día de las instalaciones del Museo de Manresa y asentar un proyecto relevante para el país en torno al patrimonio artístico de la época del barroco —el Museo del Barroco de Cataluña— eran los objetivos de la actuación para encarar los retos museísticos, patrimoniales y sociales del presente.
La colección de arte de los siglos XVII y XVIII, especialmente retablística, conservada en el Museo de Manresa, su posición en el programa Territorio Barroco de la Generalitat de Catalunya, el programa emprendido de colaboración con el Museo Nacional de Arte de Cataluña y el programa Manresa 2022 del Ayuntamiento de Manresa son factores que están en el origen inmediato de este proyecto de conservación, investigación y difusión del patrimonio artístico.
Ahora que se cumplirá un año de la apertura de las salas de exposición, primera fase para la implementación del nuevo Museo de Manresa - Museo del Barroco de Cataluña, es preciso informar sobre la motivación del proyecto para poner las bases para evaluar su progresiva implementación.
A. Del Museo de Manresa al Museo del Barroco de Cataluña
Como explicaremos a lo largo de este artículo, el Museo del Barroco de Cataluña es resultado del crecimiento del Museo de Manresa, con el que afronta una nueva etapa para su puesta al día como institución al servicio del patrimonio cultural y confirma y consolida su orientación hacia una especialización que ya estaba mostrando desde hace bastantes años.
Las primeras acciones que llevarán a la creación efectiva del Museo de Manresa las datamos en los años 80 del siglo XIX. Finalmente, el Ayuntamiento de la ciudad inaugurará de manera oficial el museo en 1896. Nos encontramos, por lo tanto, en una institución centenaria, con una larga trayectoria al servicio del patrimonio de la ciudad y su entorno territorial, que, fruto de este recorrido, ha reunido en su seno una importante colección patrimonial (1). Es una institución con una vida llena de altibajos que llegada al siglo XXI, a pesar de su continuado crecimiento o quizá justamente como resultado de este hecho, arrastraba importantes carencias tanto en lo que se refiere al ejercicio de las funciones museísticas como en relación con el edificio donde el museo tiene la sede.
Asimismo, el museo debe acomodarse conceptualmente también para encarar los retos que la actualidad museística ha ido definiendo y que de algún modo se recogen en los valores que la nueva definición de museo del ICOM acaba finalmente incorporando: la noción de museo social, y los objetivos de accesibilidad, inclusividad, sostenibilidad; en fin, de institución éticamente comprometida con su comunidad.
1. Presentación, justificación¿Seguramente necesitamos, de entrada, plantearnos la pregunta sobre por qué un museo del barroco (de Cataluña) en Manresa y en el Museo de Manresa? Es cierto que en el país ya existen museos dedicados a este momento cultural, artístico e histórico. Existe el Museo Nacional de Arte de Cataluña, por supuesto, y en cuanto a la presentación histórica global, el Museo de Historia de Cataluña. Y muchos museos catalanes conservan patrimonio barroco, algunos, por supuesto, con fondos muy importantes. Y contamos con edificios y monumentos repartidos por todo el país. Es necesario, pues, justificar la necesidad y el sentido de un proyecto como éste y, también, su ubicación. Y habrá que hacerlo por la vía de describir unos contenidos, intereses y objetivos diferenciales y útiles.
Empecemos por el entorno manresano, y por qué es plausible hacerlo en Manresa:
—Existe una justificación desde la historia del arte: la producción de los talleres de escultores manresanos dedicados a la retablística desde principios del siglo XVII y con continuidad más allá del final del siglo XVIII. Una parte importante de la obra efectuada por estos autores se ha acabado conservando en el Museo de Manresa. En buena parte es consecuencia de la desgracia de la Guerra Civil de 1936-39. Hubo talleres escultóricos, autores, que actuaron en todo el país, de Tarragona a Perpiñán, de Lleida a Barcelona. Y obra de calidad relevante en el contexto artístico catalán, especialmente en la talla dorada y policromada, a lo largo de los siglos XVII y XVIII. Numerosos estudios corroboran este interés ya desde los instantes más incipientes de la recuperación universitaria de la búsqueda del arte de la época moderna. Como en este artículo no corresponde realizar una bibliografía extensa, mencionamos, centrados en el contexto manresano y sin entrar en el detalle de otros libros, artículos y autores posibles, los trabajos de Josep M. Gasol: José Sunyer, escultor manresano (Barcelona, 1949) y su artículo “L’escola barroca manresana” en la Revista de Catalunya (1986). Y, sobre todo, las investigaciones de Joan Bosch i Ballbona: “Novetats a l’entorn de Pere Cuquet: les teles del retaule major del Carme de Manresa”, publicada en El Barroc català (Actes de les jornades celebrades a Girona els dies 17, 18 i 19 de desembre de 1987) (Barcelona, 1989); Els tallers d’escultura al Bages del segle XVII (Manresa, 1990), o el artículo “Episodis artístics del segle daurat (1630-1730 c.)” (Manresa, 2014). Y, aún, por la amplitud y referencia temática o territorial habría que recordar: del propio Joan Bosch (editor), el catálogo: Alba Daurada (Girona, 2006), o de Carme Bergés (coordinadora), el catálogo Artesans del Barroc (Cervera, 2020).
–La propia historia del museo y las colecciones que se han recogido desde las últimas décadas del siglo XIX lo convierten en una institución con un fondo patrimonial relevante y con un fondo de arte de la época del barroco notable. Siempre se ha procurado poner de manifiesto esta circunstancia en las salas de exposición permanente del museo, al tiempo que ha sido el motivo del posicionamiento del museo para conseguir un adecuado reconocimiento en este sentido de parte de las instituciones del país. También ha orientado la política de relaciones e intercambios y, especialmente, los acuerdos de colaboración realizados con el MNAC con vistas a la presentación de obra de su fondo en el museo manresano.
Finalmente hay un momento concreto, en torno al año 2014, en el que todas estas diferentes circunstancias confluyen. El Ayuntamiento de Manresa inicia el programa Manresa 2022, que será el catalizador que permitirá la definición de este proyecto, que este año estrenamos. En efecto, en torno a la conmemoración de los quinientos años de la estancia de Ignacio de Loyola en Manresa se inician varias actuaciones, una de las cuales pone su centro en el edificio donde el museo tiene su sede: el Antiguo Colegio de San Ignacio. Y del edificio y la significación ignaciana del entorno urbano en el que se ubica, se pasa a tomar en consideración el fondo barroco que el museo conserva. Ignacio de Loyola no pertenece al barroco, por supuesto, pero la orden religiosa que genera y su acción posterior, tanto en la ciudad como en todas partes, son totalmente adecuadas en la asunción de criterios y formas barrocas o, incluso, definen y promueven algunas de ellas. Es en este momento en el que toman fuerza las propuestas que hasta entonces habían estado focalizades en torno al museo para conformar el proyecto Museo del Barroco de Cataluña - Museo de Manresa. Es un proyecto que ya asume de entrada una vocación de explicar la época del barroco en Cataluña a partir del caso manresano. Está hecho con el convencimiento de que no cierra ni “totaliza” el fenómeno barroco, su presentación, sino que asume darlo a conocer y abrirlo. Entre este 2014 y hasta más o menos el 2018 se acabará concretando el entorno institucional y el nombre y los objetivos del proyecto final.
2. El barroco, un fenómeno complejo y apasionanteLa época del barroco es el tiempo de las imágenes, de representar el mundo en imágenes expresivas, narrativas y naturalistas. Es el tiempo, lleno de contradicciones y experimentos, donde se va abriendo paso el mundo moderno. Como un espacio de espera donde ocurren muchas cosas, un tiempo de confrontación, y complejo, donde se ponen en cuestión tantas cosas recibidas y se va abriendo paso un nuevo pensamiento entre formas sociales cambiantes.
Pero la época del barroco en Cataluña, en general en los siglos modernos, ha sido poco favorecida por la recepción social e histórica posterior, especialmente entre los círculos que llamaríamos “cultos”. Desde las valoraciones propuestas por los entornos ilustrados en el cambio de siglo XVIII, siguiendo por las consideraciones histórico-románticas favorecedoras de una visión de país en “esplendor medieval” y hasta algunas consideraciones de vocación “noucentista” que todavía podríamos seguir en textos de bien avanzado el siglo XX,(2)la época del barroco en Cataluña podemos decir que no ha sido “afortunada”. A esto deberíamos añadir aún las sucesivas destrucciones en tiempos de guerras que ha provocado la desaparición en un porcentaje importantísimo de un patrimonio mueble que debía ser mayoritario en Cataluña durante muchos siglos.
El interés por el barroco se recupera, primero seguramente en un debate de carácter conceptual, o formalista en el ámbito de la estética (casi filosófica) en los primeros años del siglo XX. Y progresivamente cobra interés por las obras y las producciones concretas y, aún más tardíamente, por las formas de vida. En nuestro ámbito, afortunadamente, algunos estudiosos mantuvieron su interés y desde los pioneros Cèsar Martinell, Joan Ainaud, Santiago Alcolea y, especialmente, en la década de los años 80 del siglo pasado se logra una recuperación de los estudios sobre estos años con trabajos sólidos como los que encabezan Joan Ramon Triadó y Joaquim Garriga, que a su vez generarán grupos de estudiosos y abrirán espacios de investigación en ámbitos universitarios que se consolidarán progresivamente a medida que va avanzando hacia finales del siglo XX. Hoy en día no podemos decir que el barroco sea un desconocido, al menos en el ámbito académico. La cantidad de publicaciones, artículos y trabajos de investigación que se le dedican es importante.
Es arriesgado y duele, por los olvidos inevitables, mencionar nombres en este contexto. Pero cabe reseñar los volúmenes publicados por Edicions 62 dedicados al arte catalán de los siglos XVII y XVIII (Joan Ramon Triadó) y del siglo XVI (Joaquim Garriga con Marià Carbonell), en los años 1984 y 1986 respectivamente. De Joan Ramon Triadó tenemos presente también la exposición La época del barroco, que comisarió en el Palacio Real de Pedralbes en 1983. De Joaquim Garriga, recordamos su disposición a lo que podríamos llamar una ética de la investigación que reclamaba la capacidad intelectual y el rigor del investigador más allá de la consideración (o prejuicio) previo sobre el campo en el que se ejerce la investigación. Recordemos, también, la celebración de las jornadas sobre el barroco catalán en Girona en 1987 y publicadas en Barcelona en 1989 (ver la nota 2) como un momento central o bisagra que señala la consolidación de la investigación sobre esta época y el aumento constante de investigadores. Y la composición pluridisciplinaria con la que se plantearon y que quisiéramos tener también presente para este museo: artes plásticas, música, literatura, artes escénicas… En el prólogo de la edición de las actas de estas jornadas, Albert Rossich expresaba que le “gustaría que este libro se valorase como un hito en la dignificación del arte barroco catalán”, un deseo que podemos dar seguro por cumplido, y no solo en tanto que hito reconocido que aglutina la investigación anterior, sino porque señala la apertura de este campo de investigación, que a partir de entonces verá un notable crecimiento con un auge de investigaciones e investigadores.
Sin embargo, aunque es una forma artística muy presente en el país, y en los museos también, hay que decir que todavía es un desconocido para muchos y que alguno de los perjuicios tradicionales no se los ha podido quitar de encima.
Maria Garganté atribuye a esta época un calificativo que se aplica a otros momentos históricos, pienso que con bastante acierto, mostrando la mala conciencia con que en este país todavía nos dirigimos a lo que ocurría en Cataluña en los siglos XVI, XVII y XVIII. Ella sostiene que en la época del barroco, y en el barroco como forma artística, todavía nos acercamos como a una época o un patrimonio “incómodos”.
A pesar de que el barroco ya no es un territorio yermo, desconocido, y pese a que la investigación ha hecho presentes numerosos testimonios de estos años —tanto en un registro popular, urbano, como en obras artísticas relevantes—, a menudo, todavía, se pasa ante obras y testigos de la época del barroco sin verlas. Probablemente porque, como nos recuerda Francesc Miralpeix citando a John Berger, para ver algo hay que mirarlo porque “solo vemos lo que miramos y mirar es un acto voluntario”. (3)
En esta orientación vemos la necesidad y la posibilidad de este Museo del Barroco de Cataluña que ahora iniciamos. Un proyecto para la puesta en valor de este patrimonio, que debe asentarse, recoger y promover todos los trabajos efectuados para su conocimiento y difusión. Se presenta con voluntad de servicio de todo lo que ya existe en el país. El Museo del Barroco debe alcanzar una función propia que no pase por suplir ni sustituir nada. Deberá generar un discurso global sobre la época, un discurso y una exposición que desvele interés y provoque atractividad hacia este “barroco”, entendido como aquel fenómeno cultural rico y complejo del que todavía nos queda mucho por conocer y en el que existen muchos elementos que pueden intervenir en los debates del pensamiento y la creación artística contemporáneos. Desde algunos factores históricos que comienzan entonces (el colonialismo eurocéntrico, por ejemplo) hasta la complejidad de los grupos sociales que a partir de estos siglos y con la diversificación de formas de producción también se diversifican. O la formación del “yo” moderno con todas las consecuencias, que en algunos casos (¿quizás en su disolución?) forman parte de debates actuales. Y, más en concreto, la puesta en juego de algunas tendencias o conceptos estéticos —el gusto, la fealdad, lo efímero…— que también resuenan en nuestro presente.
Desde el museo debemos despertar la mirada del barroco. Debemos favorecer que se le entienda y que se entienda, a la vez, que no es igual a nuestra mirada. También descubrir todo el entorno de cultura popular, social y doméstica, las formas de vida que se despliegan en estos siglos.
El MBC debe estar a favor de la investigación universitaria y esforzarse por ser un lugar de encuentro y de difusión de conocimiento. Alcanzar una función dinamizadora del sector y favorecer que esta investigación se haga pública.
No parece fácil para un patrimonio como este, del que nos ocupamos, y en nuestro entorno social demográficamente cambiante y diverso llevar a la práctica la idea de museo orientado a la participación de la comunidad, comprometido con los debates contemporáneos… Pero quién sabe si justamente por las numerosas contradicciones que podemos ir desvelando puede que tengamos entre manos un patrimonio especialmente interesante para afrontar estos retos si los asumimos desde una lectura crítica de la formación cultural occidental moderna.
B. El proyecto museístico y arquitectónico en un entorno de transformación urbana 1. Un nuevo plan museológico para una institución que se debe renovarComo decíamos, ya entre los años 2014-2017 han comenzado algunas actuaciones. Por un lado, es el año en que el museo comienza una relación de colaboración con el MNAC para exponer en una de sus salas, de forma estable, pinturas de Antoni Viladomat i Manalt.
Por otro lado, la Generalitat de Catalunya, con el ICRPC, está avanzando en la definición del programa Territorio Barroco, que otorga al Museo de Manresa un punto de centralidad en su planteamiento. Y, aún, el Ayuntamiento de Manresa inicia el programa Manresa 2022, que incide directamente en el museo en tanto que edificio y colección. Esto comportará la redacción de dos proyectos importantes: por un lado, se redactará un nuevo plan museístico que lo redefinirá en cuanto a los objetivos patrimoniales, expositivos, funcionales y de ocupación de espacios en el edificio y, paralelamente, se llevará a cabo la redacción de un anteproyecto director arquitectónico que deberá ordenar y permitir la planificación de las intervenciones sobre el edificio de modo racional.
Es en este momento que se firmará un convenio entre el Ayuntamiento y la Generalitat para el despliegue del Museo del Barroco de Catalunya - Museo de Manresa en el edificio del Antiguo Colegio de San Ignacio, donde tendrá que ocupar toda la primera planta. El convenio vehiculará la primera fase de esta actuación, que se implementará en las alas sur y oeste del edificio. El Ayuntamiento, mientras, gestiona y consigue financiación adecuada para la actuación de rehabilitación del Antiguo Colegio de San Ignacio y la construcción de un nuevo bloque de accesos desplegando lo que el anteproyecto describía. Estamos en el año 2017, y entonces complicaciones de orden político, técnico constructivo y, poco después, sanitarias conocidas alargarán los plazos de realización de las actuaciones.
2. La actuación en el edificio. El anteproyecto director arquitectónico y su desarrolloDesde el punto de vista del plan museístico, y centrándonos sólo en lo que aquí nos interesa, digamos que definía el Museo de Manresa actuando sobre dos ejes diferenciados que llamaba Descubrir Manresa (que incluye el programa de acción del museo sobre su entorno territorial y humano más cercano y las extensiones del museo en la trama urbana) y el Museo del Barroco, que ya reunía el fondo de arte de la época que el museo conserva (y para el que ya preveía la complicidad con el MNAC y el vínculo con el programa de difusión del arte barroco de la Generalitat de Catalunya).
Este plan fue redactado por la empresa STOA entre 2016 y 2017. Para facilitar entender el contexto de la actuación que comentamos y sin entrar en detalles de este plan, digamos que, aplicado al edificio (el Antiguo Colegio de San Ignacio es un edificio construido por la orden jesuita hacia 1750, que se levanta en planta baja y tres plantas en torno a un claustro de planta cuadrangular y aire barroco clasicizante), el plan preveía dedicar la planta baja con el claustro a espacios públicos y para actividades, dedicar toda la primera planta al Museo del Barroco y toda la segunda a la exposición del resto de colecciones del museo. La planta tercera se dedicaba a la construcción de nuevos espacios de almacén y áreas de trabajo técnico. Esto se asumió en el proyecto arquitectónico, que junto a la rehabilitación integral del edificio incorporaba la construcción de un nuevo bloque de accesos y circulación de públicos y una intervención global cuidadosa y potenciadora de los valores históricos del edificio y sus vicisitudes.
En paralelo, y de acuerdo con esta nueva descripción del museo, se desarrolla el proyecto de reforma arquitectónica. Desde el museo, atendiendo a su historia y a la del edificio del Antiguo Colegio de San Ignacio, se hacían algunos requerimientos a la intervención arquitectónica.
Que retóricamente pusiera en valor el museo como institución viva y en relación con la ciudad, que se remarcara la presencia y, a la vez, integrara el edificio en el entorno urbano; que se generaran los espacios de trabajo y los ámbitos adecuados para que el museo pudiera desplegar todas sus funciones de conservación, investigación y difusión; que pusiera en valor su función en la protección del patrimonio remarcándolo con la intervención de la rehabilitación del edificio. La actuación de rehabilitación arquitectónica ha sido integral para todo el edificio y, aparte de la construcción del nuevo bloque de accesos —la más vistosa y compleja sin duda y que resuelve las circulaciones de público en el edificio y el vínculo de éste con la ciudad—,se han rehabilitado las galerías del claustro y dos salas anexas donde se pueden desplegar actividades al servicio de públicos diversos, se han restaurador las fachadas exteriores a las alas sur y oeste y, sobre todo, se han renovado los forjados de todas las plantas del edificio, resolviendo con ello problemas estructurales crónicos que impedían hasta ahora una adecuada ocupación de los espacios.
David Closes i Núñez es el arquitecto autor del proyecto. Redactó el anteproyecto director arquitectónico y, en su aplicación, ha redactado y dirigido el proyecto de rehabilitación global y los nuevos accesos con un lenguaje personal y contemporáneo. Es una propuesta que, remarcando la diversidad, hace que lo nuevo penetre en lo precedente con un juego plástico que pone en valor ambas situaciones. Le pedimos que nos redactara el siguiente apartado de este texto y que nos expusiera los criterios globales de la intervención y, más específicamente, el proyecto para los nuevos accesos y la fachada oeste del edificio.
La propuesta arquitectónica para el Museo del Barroco de Catalunya. Nuevos accesos David Closes i Núñez, arquitectoA veces se producen casualidades asombrosas. Entre 2003 y 2011 intervine en el antiguo convento de San Francisco de Santpedor para convertirlo en un auditorio. La intervención se produjo en un antiguo convento del siglo XVIII, del que solo quedaba la iglesia; las alas que formaban el claustro del convento habían desaparecido. Cinco años después, en la ciudad de Manresa, teníamos entre manos un encargo inverso al anterior: la intervención en el antiguo Colegio de San Ignacio, un complejo religioso de estructura conventual cuya iglesia barroca había desaparecido; solo quedaban las alas del antiguo colegio jesuita en torno a un claustro. En ambos casos la intervención arquitectónica que afrontar se producía en edificios amputados de uno de sus dos componentes esenciales.
La construcción de los nuevos accesos al edificio del antiguo Colegio de San Ignacio se enmarca en el proyecto de renovación global del complejo edificado que debe permitir racionalizar, actualizar y replantear los espacios museísticos en parte ya existentes en el edificio. Las intervenciones previstas deben permitir que el edificio acabe acogiendo el Museo del Barroco de Cataluña y el Museo de Historia de la Ciudad de Manresa.
El proyecto de nuevos accesos al edificio plantea nuevos volúmenes que contienen tanto los nuevos espacios de vestíbulo del museo como los nuevos accesos principales a las diferentes plantas del edificio. Los nuevos volúmenes, situados frente a la antigua medianera entre el colegio y la iglesia, están dispuestos de forma que permiten conformar la nueva fachada principal del edificio público y, al mismo tiempo, permiten mantener las vistas sobre los elementos más destacados de las huellas de la antigua iglesia que quedan sobre la medianera.
La actuación de los nuevos accesos principales al edificio va más allá de resolver la nueva fachada oeste del antiguo colegio de los jesuitas: la actuación plantea una nueva forma de percibir tanto el edificio como el entorno urbano. Los nuevos accesos al museo crean un recorrido que permite disfrutar de vistas inéditas sobre elementos clave del antiguo Colegio de San Ignacio (el claustro, la bóveda de cañón a doble espacio del ala oeste o las marcas de la antigua iglesia sobre la medianera), sobre el paisaje urbano cercano (la plaza San Ignacio y la orografía urbana del antiguo barranco de Sant Ignacio) y sobre elementos destacados del paisaje patrimonial de la ciudad (la basílica gótica de la catedral, la torre de defensa de Santa Catalina o la montaña de Montserrat). El recorrido del nuevo sistema de accesos culmina, en su parte más alta, con una grada encarada al paisaje urbano.
La intervención arquitectónicaEl complejo jesuítico del antiguo Colegio de San Ignacio fue construido, en cuanto a la iglesia y a las alas oeste y norte del colegio, a lo largo del siglo XVIII y a inicios del siglo XIX. Las alas situadas al este y al sur del claustro (y las remontas de las alas oeste y norte) fueron construidas en la segunda mitad del siglo XIX. La iglesia barroca fue derribada en 1936 durante la Guerra Civil.
El proyecto de los nuevos accesos del Museo del Barroco de Cataluña ha incluido, por un lado, la construcción de los nuevos volúmenes sobre la antigua medianera entre la iglesia y el colegio y ha incluido, por otro, la intervención en las galerías del claustro, la intervención en la escalera noroeste del siglo XVIII y la construcción de un nuevo núcleo de escaleras y accesos en la parte sur del edificio.
Los principales criterios adoptados en las soluciones del proyecto pueden agruparse en las tres categorías siguientes:
[1]. Criterio arquitectónico y patrimonial
La utilización de sistemas constructivos y lenguajes arquitectónicos netamente contemporáneos en los nuevos elementos introducidos en la transformación de la parte oeste del antiguo colegio debía permitir alcanzar los siguientes objetivos:
—Conseguir pasar de la existencia de un elemento residual (una medianera) a una fachada principal del edificio integrando los valores de la medianera (muestras de la iglesia desaparecida) en la solución final.
—Añadir riqueza y complejidad espacial a las partes del edificio donde se ha intervenido: en la medianera, en el nuevo acceso hacia el claustro, en el itinerario de acceso hacia el nuevo vestíbulo del museo o en las pequeñas intervenciones que ponen en relación la planta entresuelo con el claustro (tribuna y rellano de la rampa).
—Hacer reconocibles e identificables las etapas y los procesos constructivos del edificio, desde los más antiguos hasta los más contemporáneos.
[2]. Criterios constructivos y estructurales
Se han utilizado aquellas soluciones estructurales y constructivas que permitían dar respuesta a los objetivos arquitectónicos y de intervención en el patrimonio descritos en los tres puntos anteriores. Así, los principales criterios adoptados en las soluciones constructivas y estructurales de la intervención son los siguientes:
—Eventraciones: la actuación ha desarrollado intervenciones de transformación importante sobre varios muros del edificio. Estas intervenciones en profundidad se plantearon en las zonas más idóneas tanto desde el punto de vista constructivo como desde el punto de vista de generación de riqueza espacial y minimización de la afectación patrimonial.
—Yuxtaposición de elementos históricos y contemporáneos. La intervención ha añadido elementos contemporáneos (formal y constructivamente) sobre elementos precedentes que se han consolidado. La conjunción de nuevos elementos y elementos históricos ha pretendido generar un nuevo resultado fruto del contraste y del diálogo.
—Explicitación de las soluciones constructivas y estructurales. Tanto en los nuevos elementos como en la consolidación de los existentes, se ha aplicado el criterio dejar a la vista (en unos casos de forma directa y en otros de forma más sutil) las lógicas constructivas y estructurales del edificio.
—Control térmico y climático. Los nuevos accesos se emplazan sobre una medianera orientada a oeste, en un espacio, pero con vistas al sur. De acuerdo con este hecho, el conjunto de fachadas y cubiertas de los volúmenes de los nuevos accesos se ha revestido con paneles de plancha de aluminio perforada y estirada (déployé). Por un lado, la disposición de los paneles de déployé actúa como elemento de ventilación y disipación del calor solar en verano. Por otro lado, la geometría de los cortes y el estiramiento del déployé hacen que el revestimiento de los volúmenes actúe de brise-soleil controlando la incidencia del sol de acuerdo con la orientación y la época del año.
—Durabilidad y envejecimiento. El proyecto ha definido soluciones que deben asegurar la durabilidad, el bajo mantenimiento y un buen envejecimiento de las soluciones constructivas, especialmente en el exterior.
[3]. Recuperación de vínculos
La actuación pretende actuar como "mecanismo" que facilite a los ciudadanos el restablecimiento de vínculos con la ciudad (con el paisaje urbano visible desde los nuevos volúmenes) y con el edificio (realizando los valores espaciales y constructivos del complejo jesuítico). El restablecimiento de vínculos es un paso previo necesario para garantizar la continuidad de la preservación del patrimonio construido y de la preservación del paisaje urbano patrimonial.
El proyecto de estos nuevos accesos, redactado entre 2015 y 2022, ha actuado sobre una superficie total de 2.660 m2. Bajo la dirección del arquitecto autor del proyecto, el equipo técnico que ha trabajado lo formaban David Jiménez (arquitecto técnico), Toni Vila (ingeniero industrial), Bernuz-Fernàndez arquitectos (consultor de estructuras), Best Costales-Jaen (consultor de estructuras), Ramon Nieto (arquitecto), Sònia Cantacorps (arquitecta), Pere Foradada (arquitecto técnico), Maria Vilaseca (delineante) y Anna Vilaplana (delineante). Las obras se han ejecutado entre 2016 y 2023 y han ido a cargo de las empresas: Artífex Infraestructuras SL, Constructora D’Aro SA, Construcciones Fertres SL, Constructora del Cardoner SA, UTE Natur System SL y Solvetia SL, Rècop Restauracions Arquitectòniques SL y Constructora de Calaf SAU. El presupuesto de ejecución ha sido de 6.624.712 euros (IVA incluido).
3. La propuesta museográfica. El Museo del Barroco de Cataluña. Fase 1El proyecto museográfico que se ha implementado y que puede visitarse en el Museo del Barroco de Cataluña fue redactado por un equipo de trabajo interdisciplinario conformado por la empresa Croquis, Dissenys, Muntatges i Realitzacions S.A. en tanto que ganadora del concurso de ideas que se convocó con este objetivo. La dirección del proyecto ha sido de Juan Carlos Laverde (arquitecto), con el asesoramiento del historiador del arte Damià Amorós Albareda. El resto del equipo técnico que ha participado lo integraban:
Anton Hansen Fors, Joan Manuel Soldevilla Albertí, Montserrat Moncau Mora, Maria Casadellà Xifra, Albert Cano Cuni y Roger Castro de la Visitación. La producción corrió a cargo de la empresa SONO Tecnologia audiovisual S.L. y han participado también Full Screen (para la producción audiovisual), Carpintería Tempo (carpintería y metal), Manual Color (impresión gráfica) y la instalación de obra original la ha realizado Croquis S.A. La producción museográfica en esta primera fase del museo ocupa una superficie de 700 m2 y el presupuesto de ejecución ha sido de 823.567,49 euros (IVA incluido).
En la realización del proyecto, y previamente, en el establecimiento de los criterios y requerimientos para la selección del proyecto más adecuado para llevar a cabo el nuevo museo se contó con la participación de la Generalitat de Catalunya, con el asesoramiento del ICRCPC en cuanto al programa Territorio Barroco y con el acompañamiento científico de los doctores Joan Bosch i Ballbona, Francesc Miralpeix i Vilamala y Joan Yeguas i Gasó, este último en tanto que conservador del Museo Nacional de Arte de Cataluña, institución que apoya y comparte el proyecto. El museo ha coordinado y participado en el proceso tanto de la obra civil como en la definición y producción del proyecto museográfico, selección de objetos, etcétera.
A la propuesta se le pedía que obedeciese a la idea global de presentar el patrimonio barroco del país, que respetase y manifestara la motivación de hacerlo en el Museo de Manresa, que siguiera las orientaciones expresadas en el programa museológico para el Museo de Manresa, que fuera flexible y tuviera presente el despliegue futuro del Museo del Barroco en toda la primera planta del edificio, a partir de esta propuesta de fase 1; que tuviera presentes las condiciones de accesibilidad, circulación de públicos, etcétera, para facilitar una visita agradable, confortable y de calidad, que fuera legible y entendedora para un público amplio.
Se trataba de realizar un museo dedicado al arte catalán de la época del barroco rehuyendo los tópicos y proponiéndolo como el acceso a un territorio por descubrir. El barroco como fenómeno, pero también lo que de esa época, obras o autores nos habla en nuestro presente. Buscando una situación que físicamente acercara al visitante a la obra original. Porque, siguiendo lo que decía Gilles Deleuze respondiendo a una entrevista en 1995, “Si no se sabe descubrir la novedad de un autor en su época, se deja escapar también la eterna novedad que lleva consigo. Ya no se sabe descubrir lo que él es para siempre”. (4)
Se trataba con renovada inocencia de presentar un panorama, un paisaje. Ramon Triadó decía en el prólogo de la exposición El arte barroco en Cataluña de 1983 que era el intento de presentar “una aproximación interdisciplinaria a la compleja época del barroco en el aspecto plástico”. Ahora, en este museo sentimos que seguimos en este intento de presentar este paisaje, pero cuarenta años después y con el resultado atendido por todos estos años de intensa y fructífera investigación. El Museo del Barroco en el siglo XXI ya no puede considerar que realiza un ensayo pionero para adentrarnos en un territorio desconocido, sino que vive de la investigación hecha y publicada que nos da ya un paisaje lleno, con una orografía, valles y bosques y árboles y lugares bien descritos. Lo que hace falta, ahora, es presentarlo, facilitar accesos y recorridos para hacerlo transitable y comprensible. Darlo a conocer y ponerlo al alcance sin reticencias ni prejuicios, con las resonancias entre la historia y las personas de entonces y ahora.
Una visita a la exposición permanenteEn este primer momento la exposición ocupa unos 650 m2, que se prevé que lleguen a cerca de 1.500 m2 a medida que vaya avanzando el despliegue del proyecto. El criterio museográfico prioriza el acceso directo a las obras; acompañadas, por supuesto, de recursos museográficos actuales. Y sin olvidar las alusiones al entorno histórico, al contexto, al momento en que los objetos tienen significado concreto.
A grandes rasgos la exposición se despliega sobre un cuerpo central que se efectúa en tres momentos: la obra de los artistas y artesanos, las formas de la representación y un recorrido siguiendo la evolución social y estética. Cada uno se despliega en ámbitos temáticos más pequeños. No existe un recorrido o discurso lineal; la forma de exposición es la sucesión de estos ámbitos (que el proyecto museográfico llama “cápsulas interpretativas”) construidos a partir de una idea expresada en un título y un texto más bien evocativos. La apertura entre los ámbitos favorece las interrelaciones, la formación de constelaciones significativas, las idas y vueltas entre autores y cronologías. Al inicio y al final de la visita dos ámbitos lo enmarcan: primero, uno breve donde se contextualiza la época y, especialmente, la recepción —la fortuna y la desdicha— que han tenido tanto el arte como el pensamiento como la historia de Cataluña de estos siglos. En el segundo, que se despliega en un audiovisual, volveremos al final de este recorrido.
Entramos propiamente en las salas con un primer bloque que plantea la riqueza de la producción artística: Unos siglos dorados (5)y Artesanos, artistas. Formas de producción económica durante muchos años paralelos. Aquí encontraremos las obras, algunas inéditas, de los pintores y escultores más destacados. Y se mostrará la capacidad y destreza técnicas tan remarcables del mundo del artesanado.
Las formas de la representación orientan como tema las siguientes salas. La construcción de escenarios narrativos, la persuasión (normalmente por vía emocional) o, sencillamente, la producción de espacios efímeros donde gozar de realidades transformadas (la fiesta, algunas exaltaciones religiosas…). El teatro divino y El retablo, expresión por excelencia de esta maquinaria plástica hecha para persuadir y conmover. Una escenografía hecha para atraer emocionalmente y orientar en los contenidos de la fe católica; también para satisfacer el gusto y el ánimo de la comunidad o del comitente. El retablo del Rosario de la iglesia de San Pedro Mártir de los Dominicos de Manresa, una obra excelente del escultor Joan Grau dorada por Gabriel Adrià y Magí Torrebruna, en los años centrales del siglo XVII, se expone con una presentación muy cercana al visitante que permite apreciarlo y disfrutar de forma excepcional. El retablo como forma y su evolución a lo largo de estos doscientos años acompañan a la presentación del ámbito.
A continuación, en la secuencia En muchas ocasiones y de muchas formas entramos a considerar las devociones populares. Del Rosario, a los exvotos, a las vírgenes encontradas, a un santoral benefactor para las necesidades cotidianas, la terrenidad y el efecto local de santos y santas… Encontraremos aquí obras ciertamente menores en calidad y objetivos estéticos pero que estaban presentes en los espacios de vida de las personas a lo largo de estos siglos.
La fuerza de la representación nos conduce a la voluntad narrativa de pinturas y relieves, también la expresividad en las representaciones exentas y el retrato. Como si de algún modo se aplicaran al lema ut pictura poiesis, las obras son propuestas ofrecidas a la lectura comprensible, a la exposición legible de historias o emociones. Y mejor cuanto más naturalista, real y cercana a los espectadores sea la descripción de los personajes y los paisajes.
A lo largo del recorrido por las salas del museo el visitante habrá encontrado obras de los autores más representativos de la actividad artística de esos años en el país. Pintores como Pere Cuquet, Pasqual Bailon Savall, Josep y Joaquim Juncosa, Antoni Viladomat, Pere Crusells, Joan Gallart, Antoni Rovira y Pau Torrens; Francesc Tramullas, Francesc Pla (El Vigatà), Pere Pau Montanya, Pau Montanya, Salvador Mayol, Bernat Flaugier… escultores como Agustí Pujol, Joan Grau, Pere Costa, Josep Sunyer Raurell, Ramon Amadeu, Jaume y Tomàs Padró, Feliu Ribes y algunos más. También, obras anónimas de pintura y escultura, algunas de carácter y calidad más popular. Y el artesanado, en general anónimo: vidrieros, plateros, ceramistas, herreros, grabadores (con xilografías de los Abadal y calcografías de F. Tramullas). Y también presencias musicales con obras de autores catalanes que pueden hacerse sonar en cada uno de los ámbitos del recorrido.
En ese primer momento en las salas de exposición se muestran cerca de 190 obras. Hay que mencionar sus procedencias. El fondo propio del Museo de Manresa constituye algo más de la mitad de lo expuesto. Por tanto, contamos con cerca del cincuenta por ciento de obras de otras procedencias. De forma destacada, del Museo Nacional de Arte y de la Colección Nacional de Arte de la Generalitat de Catalunya, que han acompañado desde el inicio este proyecto. Pero también, y hay que remarcarlo, muchos museos del país han cedido obras para esta exposición, ayudando así a dar sentido al nombre del museo y a la voluntad de poner de manifiesto la extensión de este patrimonio en el país. Es importante para el proyecto del Museo del Barroco de Cataluña que ya en su presentación manifieste la vocación de ser un proyecto compartido. Así el Museo del Barroco acoge obras cedidas por los museos de Reus, Lleida, Mataró, Granollers, Vilafranca del Penedès (Vinseum), Cervera, Diocesano y Comarcal de Solsona, Episcopal de Vic, Diocesano de Barcelona, del Instituto de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona (Museo del Diseño, del Real Monasterio de Pedrables, Etnológigo, Museo de la Música), del Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Jorge, o de otras colecciones de la propia ciudad de Manresa: iglesia de Santa María de la Seo o Cueva de San Ignacio. El Museo del Barroco de Cataluña debe un gran agradecimiento a todas estas instituciones.
Los Escenarios del barroco es la sala donde concluye la visita. Aquí rehacemos y estiramos el hilo cronológico describiendo seis pequeños ámbitos temáticos que hacen un itinerario por la evolución social, política y estética a lo largo de estos doscientos años. Amueblar con obras de arte las casas de nobles y burgueses enriquecidos traerá un encargo distinto al eclesiástico, paralelo al cambio social y un nuevo gusto estético. Desde las primeras iconografías dedicadas a Ignacio de Loyola hasta Josep Bernat Flaugier, ya en tiempos de las guerras napoleónicas, se mueve el arco temporal en esta sala. Digamos aquí que en el planteamiento del discurso expositivo hemos considerado "barroco" todo aquello que, centrado en el ámbito de la creación artística, se produce en Cataluña a lo largo de los siglos XVII y XVIII. En la exposición insistimos poco en precisiones estéticas, cronologías o cortes temporales. El período barroco se distribuye de forma diferente según los países, según las disciplinas artísticas, etc. Si estéticamente transcurre en momentos diversos (manierismo, tardorrenacentismo, naturalismo, tenebrismo, rococó…) o políticamente viene marcado por hechos o momentos que señalan cambios sociopolíticos notables, hemos evitado remarcarlo en la presentación expositiva. Hemos preferido reservar para despliegues paralelos del discurso museístico la profundización en estas cuestiones.
Acabado este itinerario, en la misma sala, se produce una potente modificación escénica para dar paso a ese segundo momento de entorno que decíamos más arriba. Un cambio escénico bien barroco pondrá en funcionamiento una proyección audiovisual envolvente, de gran formato, que evoca y traslada al visitante a paisajes barrocos en todo el país, mostrando la presencia, la riqueza y el atractivo de este patrimonio y sus entornos, lugares y monumentos barrocos conservados. Forma parte de la misión de este museo provocar y difundir estos itinerarios y constituye uno de los ejes de trabajo para el crecimiento del proyecto del Museo del Barroco de Cataluña, en este caso dentro de una vertiente para favorecer el turismo cultural. Haber transformado la mirada, haber generado en el visitante la disposición a mirar para descubrir las presencias del barroco en nuestro entorno está en la base de los objetivos del museo.
El museo prevé la elaboración de otros materiales de apoyo a las visitas, así como desplegar el adecuado entorno de difusión científica donde informar de forma clara y concisa de este entorno político y social, y especialmente de las precisiones en la evolución de las prácticas plásticas que se producen a lo largo de estos siglos. Son unos cambios que, a su vez, conllevan novedades y modificaciones en la sensibilidad y en las mentalidades.
La voluntad del museo es ampliar la información sobre fechas, datos y contexto en el entorno de la visita, incorporando otros recursos: visitas guiadas, audioguías, etcétera. Es objetivo programático del Museo del Barroco de Cataluña presentar la riqueza y complejidad, las contradicciones y la evolución de la práctica artística y de la sociedad, en el intento de describir al hacerlo la mentalidad en la época del barroco. El crecimiento del museo y la implementación de sus programas comportará el despliegue de actividades complementarias al discurso expositivo.
El territorio barroco es amplio no solo geográficamente, sino en su seno mismo: arquitectura, artes plásticas, las fiestas, el arte efímero, la escenografía, la música, la literatura, la lengua, sociedad y formas de vida, arte, historia, literatura, estética, historia de las mentalidades… Al respecto —porque no se entiende arte sin sociedad, ni estética sin ética—, el Museo del Barroco de Cataluña se esforzará, buscando los formatos adecuados para llevarlo a cabo, con el fin de mejorar las visitas y la satisfacción del visitante.
C. Aproximación a la definición, misión y retos del Museo del BarrocoEl Museo del Barroco de Cataluña se define y expresa su misión en la vocación de ser un punto de centralidad para el conocimiento, la puesta en valor, la interpretación y la difusión del arte y la cultura de la época del barroco en Cataluña.
Para conseguirlo propondrá una presentación interdisciplinar de esta época —los siglos XVII y XVIII— en Cataluña que sea apoyo y referencia para la interpretación del patrimonio, material e inmaterial, de la cultura del barroco. Con una mirada siempre atenta a desvelar sus referencias en nuestro presente.
El Museo del Barroco de Cataluña, en tanto que institución patrimonial, tiene la voluntad de ser lugar de depósito de la colección nacional de arte de la época del barroco, siempre de acuerdo con los otros museos con los que podemos compartir este espacio y con el objetivo de estar al servicio de las necesidades discursivas de otras instituciones museísticas catalanas.
El Museo del Barroco de Cataluña quiere promover el debate y la reflexión crítica a partir de los testimonios artísticos e históricos de la época del barroco. Y, al hacerlo, participar e incidir en la creación y el pensamiento contemporáneos.
El Museo de Manresa – Museo del Barroco de Cataluña es una institución orientada al servicio de la sociedad y las personas, que favorece su participación y se compromete con la comunidad y su desarrollo. La inclusividad en el discurso y en el acceso de los públicos a los contenidos es uno de sus criterios de trabajo.
El Museo de Manresa – Museo del Barroco de Cataluña quiere ser una institución respetuosa con el entorno natural y velará por los objetivos de sostenibilidad ecológica, medioambiental y de respeto a la naturaleza. Se siente comprometido con todos los seres con los que compartimos estancia en este planeta Tierra.
Entendemos el Barroco como un paisaje, un territorio, no solo conceptual sino físico, real, sensible y sentido, un campo por correr, y este museo quiere ser la invitación a emprender estos recorridos. Por eso, con la expresión “punto de centralidad” hacemos referencia a apertura, coordinación y trabajo en un terreno compartido entre numerosos actores, cada uno de los cuales tenemos papeles y funciones propias.
Programa de actuación. Objetivos y retos del Museo del BarrocoEl Museo del Barroco de Cataluña en este primer año de su funcionamiento ha trabajado para emprender el despliegue de sus programas de actuación, lo que no ha podido elaborar adecuadamente por haber sido ocupado en resolver las cuestiones estrictamente relacionadas con la obra arquitectónica y la producción museográfica.
Como hemos ido diciendo, la formación del nuevo museo se entiende adecuadamente si lo vemos como el crecimiento natural y necesario del Museo de Manresa, que no sólo no dejará de realizar ninguna de sus funciones, sino que las amplía y las mejora. Gracias a ello, el proyecto contaba ya con unas bases que han facilitado la implementación de nuevas propuestas.
Algunas de estas actuaciones, preocupaciones o retos que ahora mismo estamos llevando a cabo —o forman parte de nuestro entorno de reflexión— son, breve y esquemáticamente:
—Elaborar las propuestas del nuevo servicio educativo y de acción cultural del museo. Consolidar lo que tenemos en tanto que Museo de Manresa y ampliarlo con nuevas propuestas de contenidos y formatos. Velar por la satisfacción de los nuevos segmentos de públicos de la sociedad actual y la diversidad de las demandas que plantean.
—Conformar un programa científico y de investigación y comunicación estable. El museo contempla la programación de unas Jornadas de Arte Barroco en Cataluña estables y bienales, para las que buscaremos la colaboración del entorno universitario catalán y otros actores. También la convocatoria anual de una beca para favorecer proyectos de investigación. Y, por lo general, favorecer la programación de ponencias, acciones y debates interdisciplinarios para abarcar la variedad del complejo cultural barroco. Aspirar a ser sitio para la difusión de la investigación académica.
—Acercar al barroco como un fenómeno cultural global con repercusión sobre los distintos ámbitos de la vida: de la plástica a la espiritualidad, de los estamentos sociales favorecidos a los elementos más marginales, del empirismo científico a la producción artesanal.
—Consolidar la estructura funcional de una institución museística compleja. Es necesario completar y estabilizar la estructura de personal técnico y de servicios del Museo de Manresa para adecuarla a las exigencias a las que hay que responder en tanto que Museo del Barroco de Cataluña
—Conformar una colección de referencia sobre el arte catalán de la época del barroco, que no comprometa, sino que refuerce, la relación con colecciones y proyectos existentes en el país. Definir, por tanto, unas opciones y unos objetivos conceptuales y de contenidos propios y diferenciales.
—Continuar el proceso de obra civil en el edificio y, sobre todo, avanzar en la construcción de los nuevos espacios de reserva, una de las necesidades más perentorias para asegurar la base del nuevo museo y sus posibilidades de dar respuesta a los retos que, especialmente en el ámbito de la gestión patrimonial, el nuevo museo está asumiendo.
—Actuar como espacio en el que se desvelen reflexiones sobre nuestra condición presente desde una lectura atenta del barroco. Son varios los territorios a explorar: actitudes ante un mundo desencantado; emergencia de las emociones; un arte de extensión universal ligado a los despliegues coloniales europeos; lo efímero; las expresiones populares, sociales y domésticas… Acceder a este contexto cultural y artístico desde las formas en que se expresa: artes plásticas, literatura, artes escénicas, música, artes del objeto, manifestaciones efímeras, arquitectura… Favorecer, para ello, los debates interdisciplinarios.
—Considerar e insistir en la porosidad de los límites cronológicos tanto históricos como estéticos, así como la porosidad interna entre las distintas manifestaciones artísticas.
—Ser referente para la difusión del patrimonio barroco catalán desde el punto de vista de la generación de un turismo cultural específico.
—Crecer como museo éticamente comprometido con la comunidad y su participación de acuerdo con los valores que desde la actual interpretación de la función social del museo, tal como expresa la nueva versión de la definición de museo adoptada por el Consejo Internacional de Museos desde 2022.
Notas
Sobre los primeros años y las primeras relaciones de los fondos del museo manresano: Francesc Vilà, “El catàleg del Museu de Manresa l’any 1919”, en la Miscel·lània d’Estudis Bagencs, núm. 13, homenaje a Josep M. Gasol, Manresa, 2020.
Sobre los primeros años y las primeras relaciones de los fondos del museo manresano: Francesc Vilà, “El catàleg del Museu de Manresa l’any 1919”, en la Miscel·lània d’Estudis Bagencs, núm. 13, homenaje a Josep M. Gasol, Manresa, 2020.
Pongamos, por ejemplo, algunos apuntes de Josep Pla, a finales de los años 50, donde encontramos expresiones del tipo “barroco indecente” o “siniestro barroco” para referirse a decoraciones interiores de una catedral o a la arquitectura de unas calles de ciudades italianas. Josep Pla, La vida lenta, entradas del 24 y 28 de marzo de 1956)
Pongamos, por ejemplo, algunos apuntes de Josep Pla, a finales de los años 50, donde encontramos expresiones del tipo “barroco indecente” o “siniestro barroco” para referirse a decoraciones interiores de una catedral o a la arquitectura de unas calles de ciudades italianas. Josep Pla, La vida lenta, entradas del 24 y 28 de marzo de 1956)
Citado por F. Miralpeix en Les pintures murals de Sant Climent de Talltorta, ICRCPC, Llibres, 2021)
Citado por F. Miralpeix en Les pintures murals de Sant Climent de Talltorta, ICRCPC, Llibres, 2021)
Gilles Deleuze, “Yo me acuerdo”, entrevista de Didier Eribon, Le Nouvel Observateur, noviembre de 1995)
Gilles Deleuze, “Yo me acuerdo”, entrevista de Didier Eribon, Le Nouvel Observateur, noviembre de 1995)
Tomamos aquí (como en otros lugares) una expresión, “el siglo dorado”, que a menudo hemos visto utilizar, buscando un efectivo juego de palabras, a Joan Bosch Ballbona para referirse a las producciones artísticas y a estos siglos en general. Desplazamos el dorado presente en las obras, especialmente en los retablos, al dorado como metáfora de la riqueza de las realizaciones plásticas y la destreza de los autores. También, y quizás más literalmente, de una sociedad que baña y hace lucir bajo reflejo dorado algunas de sus precariedades, la madera humilde.
Tomamos aquí (como en otros lugares) una expresión, “el siglo dorado”, que a menudo hemos visto utilizar, buscando un efectivo juego de palabras, a Joan Bosch Ballbona para referirse a las producciones artísticas y a estos siglos en general. Desplazamos el dorado presente en las obras, especialmente en los retablos, al dorado como metáfora de la riqueza de las realizaciones plásticas y la destreza de los autores. También, y quizás más literalmente, de una sociedad que baña y hace lucir bajo reflejo dorado algunas de sus precariedades, la madera humilde.
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