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Número 16, año 2026
Revista Catalana de Museologia

Editorial

Este mayo terminará el año de la conmemoración de los treinta años de la Asociación de Profesionales de la Museología de Cataluña. Han sido tres décadas de existencia y trabajo continuado al servicio de los museos, del patrimonio cultural y de la profesión museológica en Cataluña. Treinta años de trayectoria colectiva que hablan de compromiso, de perseverancia y de la voluntad compartida de construir una museología crítica, arraigada en el territorio y socialmente relevante.

Desde sus inicios, la asociación ha sido un espacio de encuentro y altavoz de la comunidad profesional, un lugar desde el que pensar la museología no solo como una práctica técnica, sino también como una responsabilidad pública. Mnemòsine ha sido una herramienta clave en este recorrido: una revista que ha recogido debates, experiencias y posicionamientos, contribuyendo a dar visibilidad a las necesidades, los retos y las aportaciones del sector.

Desde el consejo editorial, asumimos este aniversario con orgullo, pero también con clara conciencia crítica. Mnemòsine es una expresión directa de la comunidad profesional que la hace posible, y también un espacio desde el que interpelar a las instituciones cuando las decisiones políticas condicionan, menosprecian o instrumentalizan el patrimonio cultural y la labor de los museos.

Este número se inscribe plenamente en ese espíritu conmemorativo y crítico. El artículo del profesor Xavier Rogé ofrece un análisis de la evolución de la profesión a lo largo de estos treinta años, poniendo de relieve los avances logrados, pero también las carencias estructurales que se han perpetuado en el tiempo. Su mirada nos recuerda que el desarrollo de la museología ha ido a menudo por delante del reconocimiento institucional y los recursos efectivamente destinados al sector.

En este sentido, no podemos obviar el contexto con el que se inicia este 2026. La prórroga de los Presupuestos de la Generalitat de Catalunya por tercer año consecutivo supone un agravio directo para los equipamientos patrimoniales y para el conjunto de las políticas culturales. Esta situación cronifica la falta de recursos, impide una sólida planificación a medio y largo plazo, frena proyectos estructurales y agrava la precarización laboral que sufren muchas profesionales del sector. Desde la Asociación de Profesionales de la Museología denunciamos abiertamente esta falta de capacidad política y reclamamos unos presupuestos culturales dignos, estables y coherentes con el papel fundamental que los museos y el patrimonio tienen en la cohesión social, la educación y la construcción de pensamiento crítico. Afortunadamente, sí avanzan las tareas para la aprobación de la requerida Ley de patrimonio catalán, que ya reclamábamos en la anterior editorial.

Este escenario de fragilidad estructural se ve agravado por conflictos que evidencian hasta qué punto el patrimonio cultural puede convertirse en un campo de batalla política y territorial. El caso de las pinturas murales de Sijena es un ejemplo paradigmático. Más allá del debate jurídico, este conflicto ha puesto en tensión criterios científicos, principios de conservación, relatos identitarios e intereses políticos, situando a menudo a los museos y profesionales en una posición extremadamente vulnerable. La instrumentalización del patrimonio, desligada del conocimiento experto y de la responsabilidad patrimonial, pone en riesgo no sólo la conservación de los bienes culturales, sino también la credibilidad de las instituciones museísticas y el respeto al trabajo técnico y científico del sector. Ante estos casos, reivindicamos con firmeza la necesidad de que las decisiones sobre patrimonio se basen en criterios profesionales, consensuados y responsables, y no en lógicas de confrontación política o territorial.

Celebrar treinta años en este contexto no es un ejercicio de autocomplacencia, sino un acto de responsabilidad colectiva. La conmemoración se convierte también en una oportunidad para elevar la voz, para defender el valor público del patrimonio cultural y para exigir políticas culturales valientes, respetuosas con el conocimiento experto y comprometidas con la sostenibilidad del sector.

Con este nuevo número de Mnemòsine de 2026, reafirmamos la voluntad de continuar haciéndonos eco de las principales novedades en el ámbito de los museos y del patrimonio cultural, pero también de seguir siendo un espacio crítico, capaz de interpelar, generar debate y posicionarse. La museología no puede avanzar sin recursos, pero tampoco sin voz propia.

La celebración del trigésimo aniversario se proyecta a lo largo de todo este año con diversas iniciativas, entre las que destaca la celebración de los XI Premios de Museología de la asociación, que vuelven este 2026 como reconocimiento al rigor, a la innovación y al compromiso profesional. Estos premios, junto a otras actividades previstas, quieren reforzar la visibilidad del sector y reivindicar su centralidad en las políticas culturales del país.

Celebrar treinta años es reafirmar que la museología es una profesión con memoria, con criterio y con capacidad de posicionamiento. Con determinación, con espíritu crítico y con voluntad de futuro, la Asociación de Profesionales de la Museología de Cataluña y Mnemòsine siguen avanzando, dispuestas a defender el sector y el patrimonio como bienes comunes, también —y especialmente— cuando son objeto de conflicto.

 

Joan Vicens i Tarré

Presidente

Enero de 2026